Cuando Jesús nos enseñó a orar “No nos metas en tentación, sino líbranos del mal...”, Él nos enseñó a orar por “La protección del Padre”.
¿Protección de qué? “...del mal...”.
¿Tiene poder Satanás? Mira tu vida hacia atrás...
¿No has caído de lleno en sus manos más de una vez?......Su propósito sigue siendo “...hurtar, matar y destruir...” (Juan 10: 10b).
Satanás detesta que tu oigas estas palabras: “...mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo” (1 Juan 4: 4b).
En el siglo I después de Cristo, Dios le dijo a la iglesia de Esmirna por medio del último de los apóstoles, Juan: “No temas lo que has de padecer. El diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. ¡Sé fiel hasta la muerte y Yo te daré la corona de la vida!” (Apocalipsis 2:10).
Fíjate bien en el versículo, y mira que el Señor les reveló:
1. cuánto tiempo iba a durar el ataque (“...diez días”),
2. el motivo del ataque (“...para que seáis probados...”),
3. y, el desenlace del ataque (“...la corona de la vida...”).
Cada vez que Satanás intenta “marcarnos un gol”, el balonazo pasa cerca de los travesaños... ¡En cambio, nosotros, en el nombre de Jesús, le hacemos la jugada de la culebrita; y al final de los 90 minutos, le ganamos!
Porque cuando Satanás nos derrumba, Dios le saca tarjeta roja, y nos levanta a nosotros, sus hij@s.David, “quien había tenido traspiés más de la cuenta”, escribió: “Por el Señor son ordenados los pasos del hombre... Cuando el hombre caiga, no quedará postrado, porque el Señor sostiene su mano”. (Salmo 37: 23 - 24).

El Padre Nuestro nos enseña a orar por protección, porque el camino es demasiado traicionero para hacerlo solos.
Así que, pongamos nuestra manita en la gran mano de Dios y digamos:
“Padre, líbrame del mal”.
Y así es como Jesús nos enseñó a buscar El perdón de Dios, en la oración del Padre Nuestro.
Entonces, extiende a los demás el mismo perdón que el Señor te extiende a ti.
¡Sólo entonces experimentarás en ti mismo, la delicia del perdón total y completo del Señor para tu alma, cuerpo y espíritu!
El primer motivo es aceptar con alegría y humildad que la mayoría de creyentes tenemos acceso a tanta comida que nuestra oración podría ser: “Señor, ayúdame a perder peso”; y por el contrario muchísimos seres humanos se acuestan con hambre, y oran el Padre Nuestro porque sin una respuesta, no podrán sobrevivir... Y nosotros no deberíamos darles la espalda porque: “Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará el Señor...


Cuando Jesús nos instruyó a orar: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad...”, Él nos estaba enseñando sobre “Las prioridades de Dios”.
En el reino de Dios hacemos las cosas como Él quiere y manda; no a nuestra manera, sino a la manera de Dios.
Ni se te ocurra aparecer en pantalones vaqueros rotos y con una camiseta desgastada, porque no te van a dejar pasar, porque no vas a una pizzería; vas a un palacio, vas a hablar con la reina ¡tenlo bien presente!
...la Biblia dice: “Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el Nombre del Señor” (Salmo 113: 3).

















