Cuando comencé el ministerio en el 2005, al principio no me creía capaz por que estaba muy pequeña, tenia 15 años, pero al verla necesidad de los niños, principalmente de las comunidades que nos rodean me motive, tome el desafío de trabajar con aquellos a quienes lo de más no atienden.
Los niños son de familias que no asisten a la iglesia y no a cualquier líder o gente de otra iglesia se los prestan, pero después de tres años que llevamos de pastorearlos, ellos están muy atentos y se emocionan cuando llegamos a traerlos.
Los niños están aprovechando al máximo las enseñanzas y juegos de convivencia y cuando por algún motivo no nos reunimos ellos se desesperan.
